Navegué por las curvas de tu cuerpo, escalé por todos tu lunares. Te recorrí a base de besos, me quedé un rato observando tus ojos, como hipnotizada, me parecían perfectos.
A cada beso que me regalabas me sentía más ebria, veía lucecitas de colores ante mis córneas, me daba vueltas la cabeza. No quiero que termine nunca este momento, no desaparezcas.
Me aferré con todas mis fuerzas a los mechones perdidos de tu cabeza.
Te arañé el corazón, rasgué tus entrañas, dejé mariposas volando por tu estómago, te ayudé a sanar tus heridas, las cosí con hilo fuerte, fui tu anestesia general, tu tranquilizante. Fui calma y tempestad, tu alegría y tu tristeza, fui tu peor pesadilla. Yo creía quererte, creí la mentira a la que llamaste 'amor', creí al más vil mentiroso.
¿Me heriste? Solo por un tiempo, luego yo te torturé al dolor.
Aprendí bien de mis propios errores.
Aprendí a ser cruel, aprendí a ser buena.
Aprendí a ser peligro.