domingo, 18 de noviembre de 2012

Eres quien me alumbra en la oscuridad.

Eres la única persona que me hace feliz, la única que es capaz de sacarme esa sonrisa cuando nada más que quiero es llorar y abandonarme en la cama, aquella que no le importa la hora que sea para poder ir a verme, es él el quien me hace sentir viva, el que me da fuerzas para seguir adelante y no caer en las garras de la depresión y las fauces de la pena. Es él que con tan solo una mirada en mi pupila enreda mi mundo pero a la vez lo está arreglando, al que no le importa si estoy pintada o no, le da igual mi apariencia, a él le gusto, tal y como soy, él no cambiaría nada de mí. Es capaz de hacer brillar el sol cálidamente en los días más nublados. Y, con una simple caricia de sus dedos hace estremecer cada uno de los poros de mi piel. Con un beso hace aflorar las mariposas en mi estómago y que el corazón me de un vuelco. Tú que te despides con besos y abrazos, pero que tardas casi una hora en conseguir macharte. Él que me hace todas esas cosquillas a traición para escuchar mi risa y verme sonreír. Es uno de los pocos que estará ahí cuando necesite ayuda, me apoya y siempre me dice que puedo hacerlo. Por todo esto y más te amo y aunque no haya personas perfectas tú lo eres para mí. 
Pero por favor no te vayas nunca de mi vida porque si me faltas siento que mi vida se derrumba, que no puedo seguir adelante con ella. 

lunes, 6 de febrero de 2012

Helado sentimiento.

Inevitablemente llega el frío envolviendo con su lúgubre abrazo hasta el más pequeño de los detalles.
Brillante escarcha mañanera rociada por la verdosa vegetación, taciturna niebla bailando en el ambiente matinal, viandantes que cabalgan a paso ligero con gruesas capas de ropa, tímidos rayos del amanecer asoman por los rincones jugando a ser encontrados. Dulce silbar de frágiles gorriones llegan a mis oídos desde las frondosas copas de los árboles; nubes casi invisibles danzan al son del compás en el viento cortante.
Rostros adormecidos, ojos que se niegan a despertar, ropa fría entrando en contacto con la piel aún caliente de las sábanas. Humeantes desayunos preparados sobre la mesa del comedor. Pequeñas sonrisas en labios rosados. Detalles que pueden pasar desapercibidos, pero si te fijas en ellos puedes sonreír un poco.
El gélido invierno está aquí dispuesto a dar lo mejor de él durante su estación. El reloj marca las seis en punto, no sé cuanto tiempo llevo en este banco sentada observando; intentando olvidar mis recuerdos, la mía no ha sido una vida fácil. Me aferro con uñas y dientes a la esperanza de un futuro mejor a sabiendas que la voz de mi cabeza me grita que no vendrá, que no valgo nada; sintiéndome un cero a la izquierda.
Así la frialdad primero congela mi cuerpo, más tarde cala mis huesos, cristalizándolos; prohibiéndoles el movimiento para finalmente helar mi interior dejándome fría como una estatua de mármol, convirtiendo a mi corazón en un trozo de nieve incapaz de sentir nada... Experimentando ser de hielo, afligida por la tristeza es entonces cuando clavas la mirada en el horizonte buscando una razón para seguir...

jueves, 19 de enero de 2012

Amor al cuadrado. Una pequeña historia de amor trágico.

Todo era perfecto, nuestros corazones estaban unidos, fusionados... podríamos decir que lo nuestro era un amor al cuadrado. 
No sé como surgió, fue creciendo poco a poco, las mariposas revoloteaban en mi estómago. 
Mis mejillas estaban continuamente sonrosadas y mi mente perdida en un mundo lleno de recuerdos y sensaciones.
Conocí al chico perfectamente imperfecto, aunque sé que siempre se suele decir lo mismo, pero tenía el presentimiento que lo nuestro era especial. Sin embargo tarde o temprano ocurre algo que deshace la relación, algo que la va carcomiendo desde lo más profundo. Produce grietas en los pilares y en los cimientos, que ni toda la fuerza del mundo puede detener.
No, no pneséis que fue la distancia o que todo se apagó, tampoco nos engañamos. Simplemente la fusión que compartíamos empezó a desquebrajarse. Toda esa pasión que sentimos dio paso a un hielo invernal y como fin nuestro amor al cuadrado acabó como un amor solitario.

domingo, 1 de enero de 2012

Last breath.

Pude ver en cada lágrima que derramaba como su alma se desquebrajaba. Llegué a sentir parte de su dolor, pero jamás llegaría a compartir aquel sufrimiento que atenazaba su corazón roto. Sus ojos apagados eran un mar de tristeza. Todo su mundo en un segundo se vio turbado por la pena, no hallaba las fuerzas para volver a levantarse y allí quedó ahogada por su propia pesadumbre, buscando encontrar su último aliento.

Memories.

Caprichosos recuerdos que vuelven a mi memoria. Pensamientos fugaces más hirientes que un golpe asestado en el punto perfecto, vienen y van a su antojo; sin control. Y yo incapaz de hacer nada recibo cada golpe con todas mis fuerzas, aguantando todo lo que puedo sin moverme ni un solo centímetro, sin embargo mi energía se agota y no sé cuanto tiempo podré seguir en pie.