Todo era perfecto, nuestros corazones estaban unidos, fusionados... podríamos decir que lo nuestro era un amor al cuadrado.
No sé como surgió, fue creciendo poco a poco, las mariposas revoloteaban en mi estómago.
Mis mejillas estaban continuamente sonrosadas y mi mente perdida en un mundo lleno de recuerdos y sensaciones.
Conocí al chico perfectamente imperfecto, aunque sé que siempre se suele decir lo mismo, pero tenía el presentimiento que lo nuestro era especial. Sin embargo tarde o temprano ocurre algo que deshace la relación, algo que la va carcomiendo desde lo más profundo. Produce grietas en los pilares y en los cimientos, que ni toda la fuerza del mundo puede detener.
No, no pneséis que fue la distancia o que todo se apagó, tampoco nos engañamos. Simplemente la fusión que compartíamos empezó a desquebrajarse. Toda esa pasión que sentimos dio paso a un hielo invernal y como fin nuestro amor al cuadrado acabó como un amor solitario.
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