lunes, 30 de septiembre de 2013

¿Qué decir?

Sería agradable poder tener un botón que cuando quisieras pudieras pulsar para que el calmante llegara a tu cuerpo y poder apaciguar tu dolor interior, pero lo que no calmaría sería el dolor que sientes en el alma, el dolor psicológico seguiría ahí, en ese rinconcito, taladrándote, persistiendo, hiriendo... Todo sería mucho más fácil, ¿verdad? Sin embargo, no es posible, estamos obligados a lidiar con el dolor, la pérdida, los malos momentos, la tristeza, las desgracias y un sin fin de más cosas...
No podemos tener todo lo que queremos, aquella chica no volverá a ver a su hermano, aquel hombre no volverá a ver a su mujer, aquel chico de allí no podrá salir con la chica que quiere... La vida está llena de desilusiones por eso siempre dicen que hay que apreciar lo que se tiene, hay que valorar lo que te dan, se supone que hay que ayudar a los demás. No siempre se es feliz y por ello hay que saber disfrutar cuando llegan los buenos momentos.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Cuando te enamoras pierdes la cabeza, no sabes exactamente lo que haces, pero sientes que estás haciendo lo correcto. Da igual lo que los demás digan, solo tienes que preocuparte por que vuestro amor sobreviva contra todo. Cuando te enamoras todo parece más bonito aunque no sea cierto.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

¿Es posible enamorarse de alguien sin apenas conocerlo?

En compañías peligrosas.

El brillante acero se hundió en su carne, desgarrando sus tejidos, llevándose por delante sus músculos. Fue inevitable que la punta se colara entre sus costillas para finalmente clavarse en su palpitante corazón. La asesina retorció el puñal dentro del pecho de su víctima, que tenía los ojos con un aire de súplica. Se quedó sin aliento de la sorpresa, ella había sido sigilosa como un gato que se desliza por la ciudad dormida. Su gélida mirada se había clavado en su pupila, sin ningún ápice de compasión, no había rastro de lástima. Su víctima había mirado esa noche directamente a la muerte, una muerte disfrazada de dama. 
Se alejó de aquel lugar; dejando el cuerpo inerte en un callejón encharcado de sangre escarlata, y, con pasos ligeros se movió a su siguiente destino, puñal en mano mientras se limpiaba los restos de sangre que le quedaban.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Palabras que dieron paso a un fugaz y eterno silencio,
que encerrará tu alma para la eternidad...

La llamada maldita.

Esta noche me siento destrozada, estaba bien tan solo hace unos días, había conseguido reponerme de errores del pasado, casi logro olvidarlos, no obstante los errores son capaces de seguirte aunque haya pasado un poco más de un año. No me lo esperaba, fue una mala sorpresa y no pudo ocurrir en otro maldito momento, sé que las personas que estaban conmigo notaron que algo no bueno me había pasado, pero mentí y me creyeron. Tuve una conversación con aquel indeseado momento. Me mostré fría e indiferente, fui una roca, algo llevaba ya aprendido de aquella mala situación que por nada del mundo estaba dispuesta a repetir. Para mi suerte no pasó nada más y aquel momento se perdió entre las tinieblas. Sin embargo, ahora veo que los errores te persiguen, siempre están en el pasado pero pueden volver al presente, y por ello en estos instantes no siento la misma seguridad de antes. Ahora mismo ya no me noto tan fuerte. Siento a mis errores en mi alma y son una gran carga para mí.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Tranquilidad bajo superficie.

La notas fría contra tu piel pero no importa, sigues avanzando porque sabes que luego sentirás una sensación agradable, pronto te rodeará completamente, nadas un poco, te zambulles, vuelves a la superficie a tomar aire. Te haces la muerta en la superficie, cierras los ojos y escuchas la calma bajo el agua, sigues un tiempo así, luego te sumerges, vas vaciando tus pulmones para poder permanecer en lo hondo, miras hacia arriba, te gusta esa perspectiva, y, en ese silencio escuchas los latidos de tu corazón dentro de tus oídos, cierra los ojos para abandonarte en tu propia melodía acompasada. Repites una y otra vez esa situación hasta que te cansas de ir en busca de aire y volver a sumergirte. Es hora de una pizca de diversión, en un abrir y cerrar de ojos lo estás salpicando todo con gotas de agua y te rodeas de una manto de cosquillas hechas de burbujas. Más tarde vuelves a nadar pero con el pelo suelto, es tu nuevo compañero de baile, nadas, das vueltas de puntillas, alargando los brazos y con la cabeza un poco ladeada hacia atrás, lo sientes libre, meciéndose detrás de ti, es una sensación agradable. Te sumerges y es entonces cuando lo sientes aun más libre, a penas puedo describir la sensación que se siente en ese momento. Me encanta sobretodo estar sumergida en el agua, a veces desearía tener branquias. Bajo el agua puedes sentir calma y tranquilidad, además nadie te puede molestar con palabrería innecesaria. Bajo el agua todo desaparece por un rato. 

Pasión.

Le miré desafiante, con la punta de mi lengua deslizándose sobre mis propios labios, mis dedos mientras tanto jugueteaban agitadamente con mechones de mi largo pelo castaño caramelo. Pausadamente, con pasos sigilosos y su boca medio abierta por el deseo, se acercó a mí, saltaron chispas cuando nuestras miradas estaban a milímetros de distancia, nuestros labios casi se rozaban, nuestros cuerpos estaban completamente pegados, tanto que podía sentir el calor que emanaba su piel contra la mía. Sus fuertes manos se acercaron a mí, una me sujetó la nuca para que por fin nuestros labios se fundieran en uno, fue un beso apasionado a la vez que dulce con sabor a coco, me dejé llevar, me aferré al cuello de su camisa; mientras que su otra mano tiraba de mi zona baja de mi espalada hacia él. Nuestras manos se movían con urgencia, buscándose las unas con las otras, descubriendo los rincones de nuestros cuerpos, actuando apresuradamente. Nuestros labios apenas se separaban, lo necesario para tomar aire, y, dentro de nuestras bocas nuestras lenguas danzaban al compás de nuestros corazones. Mis dedos fueron desabrochando todos los botones de su camisa para poder acariciar su torso desnudo, y él, una vez que me quitó el vestido acarició todo mi tronco y mi pecho, yo no pude hacer otra cosa que deshacerme del placer, era lo que llevaba tanto tiempo esperando, sentir sus manos acariciándome todo el cuerpo, desde los muslos hasta el cuello, incluyendo mi rostro hasta que llegaran sus dedos a mi cabello y quedarse allí enredados. Aquella noche los dos terminamos fundiéndonos en uno, rodeados de placer, pasión y urgencia. 

Suave ronroneo de los motores.

Se alza el avión, sientes la presión contra tu pecho, sientes como se taponan tus oídos, pero la mejor sensación es el cosquilleo que acompaña a todo tu cuerpo. Sube, avanza, acelera, no para, gira y te deslizas un poco a ese lado, no puedes impedir relajarte, dejarte llevar por esa embriagadora sensación. Amas volar y lo que ello conlleva, viajar, conocer lugares y costumbres nuevas, descubrir otro mundo lleno de cosas maravillosas. Andas, recorres la ciudad de cabo a rabo, visitas todo lo que puedes y más, sacas miles de fotos, obtienes miles de recuerdos. Pero no nos desviemos; porque también te encanta volar ya que te sientes libres, porque por unos instantes sientes que todos tus problemas han desaparecido y con ellos tus preocupaciones. ¿A quién no le gusta ver por la ventanilla  el manto de esponjosas nubes que parecen comestibles? Sin embargo la sensación termina, el viaje se acaba, no puede ser para siempre, tienes que volver a la realidad, tienes que hacer cuenta con los problemas y las obligaciones, tu sueño llega a su fin, te quedará un regusto agridulce pero sabroso al mismo tiempo. Se acaba tu libertad. El avión va a aterrizar, sentirás por última vez ese asombroso cosquilleo, los frenos del avión, y, cuando salgas del aeropuerto acompañada de tu equipaje tendrás que sobrevivir y disfrutar de la jungla llena de enemigos y amigos llamada vida.