No podemos rendirnos por muy fuerte que sea el golpe, debemos continuar hacia delante con la cabeza bien alta, paso firme y mirada al frente. Siempre debemos buscar esa luz que nos alumbre y de calor en la oscuridad, encontrar esa mano amiga dispuesta a tendernos su ayuda cada vez que la necesitemos.
Luchar para sobrevivir en este mundo de locos, donde nadie mira por los demás. Hemos de ser lo más fuerte que podamos sin que nadie nos pisotee, pero sobretodo tenemos la obligación de disfrutar al máximo esta vida tan corta que nos han otorgado.
Porque no hay tiempo suficente para lamentarse.
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