Recuerdo el día que te volví a ver, todo fue tan nuevo para mí, no sabía que podía llegar a reaccionar así. Me arrepiento de no haberte parado, me arrepiento de no haber podido hablar contigo y todo por ser tan tonta y dejarte ir por los nervios. Fue como la primera vez que te vi, mi estómago se cerró con millones de mariposas dentro, me sudaron las manos, ¡mi corazón se volvió loco!, temí por que se saliese y golpease mis costillas, la cabeza me daba vueltas, como si estuviese en una noria, y para colmo me mareé hasta casi desvanecerme. Fueron emociones tan fuertes que no sabía si volvería a sentirlas, no sabía que mi cuerpo podía volver a temblar de tal manera, fui tan ilusa que no creía sentir ya nada por ti. Me equivoqué y quise llorar como una niña pequeña porque sé que no te importo, porque sé que nunca sentirás nada por mí, y, porque desde aquel día sé que nunca dejé de quererte; y tengo miedo, porque no sé si algún día podré amar a alguien tan intensamente como me ocurrió contigo.
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