Es cierto la vida no es justa, sin embargo quiénes somos nosotros para cambiar las reglas que trae impuesta de fábrica. Siempre hay algo que no nos gusta, algo que nos parece injusto y nos enfadamos, pero por mucho que pataleamos o lanzamos gritos al silencio no conseguimos nada mejor que la impotencia.
Vemos todo desde el punto de vista negativo empeorándolo todo, ya que si mirásemos todo con optimismo nuestros problemas serían mucho más pequeños.
No obstante somos egoístas solo mirando por y para nosotros sin pararnos a pensar que hay personas que están en peores condiciones que nosotros. Y lo olvidamos o llevamos una venda en los ojos para hacernos los locos y así tener la conciencia bien tranquila.
No sabemos apreciar todo lo bueno que tenemos... Para cuando lo hagamos será demasiado tarde, porque ese será el día en el que no nos quede nada y nos demos cuenta de lo que tuvimos y no supimos apreciar.
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