martes, 7 de enero de 2014

Hasta el amanecer.

Era una noche confusa mezclada con demasiadas copas de alcohol y besos con sabor a despedida. Caminaban sin rumbo fijo, paseando entre risas y bromas, ella con los tacones colgados cual bolso y él con la chaqueta doblada en el hombro izquierdo. Quizá eran las tres o las cuatro de la madrugada, no tenían ni idea de la hora que era pues no llevaban reloj alguno, la única certeza era que estaban borrachos de amor y estaban andando a altas horas de la madrugada por la calle desierta. Conocían muy bien las consecuencias de mezclar el alcohol con el amor pero eran jóvenes, inundados de locura, arrastrados por la lujuria del momento. Apenas notaban el cansancio correr por sus venas, mayor era la adrenalina de deambular por las calles solitarias sin espías nocturnos. Sabían que eran cómplices del delito, por ello huían lo más lejos posible... ¿Qué cuál era el delito? Solo ellos lo sabían y siempre sería así, era su última noche juntos, al amanecer acabaría toda su magia, un alto precio que pagar para dos jóvenes enamorados.

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