martes, 7 de mayo de 2013

Una pasión que sigue ardiendo.

Recuerdo el día que te volví a ver, todo fue tan nuevo para mí, no sabía que podía llegar a reaccionar así. Me arrepiento de no haberte parado, me arrepiento de no haber podido hablar contigo y todo por ser tan tonta y dejarte ir por los nervios. Fue como la primera vez que te vi, mi estómago se cerró con millones de mariposas dentro, me sudaron las manos, ¡mi corazón se volvió loco!, temí por que se saliese y golpease mis costillas, la cabeza me daba vueltas, como si estuviese en una noria, y para colmo me mareé hasta casi desvanecerme. Fueron emociones tan fuertes que no sabía si volvería a sentirlas, no sabía que mi cuerpo podía volver a temblar de tal manera, fui tan ilusa que no creía sentir ya nada por ti. Me equivoqué y quise llorar como una niña pequeña porque sé que no te importo, porque sé que nunca sentirás nada por mí, y, porque desde aquel día sé que nunca dejé de quererte; y tengo miedo, porque no sé si algún día podré amar a alguien tan intensamente como me ocurrió contigo. 

Vértigo.

Sus pies titubeantes en el filo de su rascacielos preferido, donde tantas veces había observado y otras tantas había fotografiado. Sus pupilas repararon ante la inmensa ciudad que se desplegaba a su alrededor, tan hermosa que asustaba, ¿cuántos secretos se escondían entre sus calles? Secretos susurrados al oído junto cómplices miradas. Algo que ella había dejado de compartir, se sintió insignificante, diminuta, como una hormiga entre los humanos, como una estrella prendida entre galaxias. Se enredó las costillas con sus brazos instintivamente  el gélido viento le lamía la piel, alborotaba sus largos mechones, le enfriaba pero no le importó, ya estaba congelada, rota, en ruinas como la antigua Roma, solo que ella no ardió, se apagó. 
Siempre supo ser silenciosa, sabía muy bien pasar desapercibida, gracias a ello estaba aquella azotea. Quieta, sin oír nada, sin embargo en su interior podía percibir la sucesión de notas de moonlihgt sonata, "que ironía" pensó, la canción perfecta en el momento adecuado. Respiró lenta y profundamente, con los ojos cerrados, el aroma a humedad emanado desde la tierra. Parpadeó una vez más, embriagada por las luces, borracha por la tristeza, ante la belleza de la vida en la que había dejado de creer hace mucho, cambiada por llantos y dolor, en un mundo donde apenas nada la ilusionaba. Ella, tan inocente, había pensado mucho, sabía que la música era la que le hacía sentir que estaba viva. Pero nadie mejor que ella sabía que la música no le podía dar amor, ni cariño, comprendía que no era su consejera y mucho menos su confidente. "Ay querida -se dijo- ojalá fueras humana". Sola, sin amiga en la que apoyarse, hundida. Sin salida. Demasiado dolor, demasiado sufrimiento, infinidad de lágrimas derramadas, no aguantaba más esa situación. 
Dio un paso adelante, pocos centímetros le separaban del abismo, un paso decisivo, si lo daba caería metros abajo donde le esperaba el frío y duro suelo, como la realidad, el último capítulo, la actuación final. El aire le acarició el rostro, como en una despedida, un soplo de claridad, y, sin más demora sentenció su vida entregando su cuerpo a una muerte segura. Disfrutó de la caída, se deleitó con el viento chocando con su cuerpo, de sus pelos bailando con el silbido de la caída; con los ojos bien abiertos echó la última mirada a la ciudad, jugueteó con sus dedos los volantes del vestido coreografiados con sus cabellos, en ningún momento se arrepintió de haberse lanzado, no sentía miedo, tampoco lloraba, tan solo esbozó una sonrisa, el sufrimiento se acercaba a su fin. Una caída corta que se le antojó eterna...

Respiración entrecortada y el corazón en un puño, ojos azules bien abiertos mirando el gotelé, piernas enredadas en las sábanas, brazos abrazados al torso, despertó del sueño el cual había sido tan palpable como el edredón que estaba en el suelo. No le hizo falta pensar para saber que una parte de ella había muerto en el sueño, estaba atada a una realidad nada agradable. Más destrozada que nunca desde que despertó del sueño con el alma hecha añicos. En silencio unos ojos suplicaban ayuda más que nunca... nadie supo leer su mirada...

domingo, 18 de noviembre de 2012

Eres quien me alumbra en la oscuridad.

Eres la única persona que me hace feliz, la única que es capaz de sacarme esa sonrisa cuando nada más que quiero es llorar y abandonarme en la cama, aquella que no le importa la hora que sea para poder ir a verme, es él el quien me hace sentir viva, el que me da fuerzas para seguir adelante y no caer en las garras de la depresión y las fauces de la pena. Es él que con tan solo una mirada en mi pupila enreda mi mundo pero a la vez lo está arreglando, al que no le importa si estoy pintada o no, le da igual mi apariencia, a él le gusto, tal y como soy, él no cambiaría nada de mí. Es capaz de hacer brillar el sol cálidamente en los días más nublados. Y, con una simple caricia de sus dedos hace estremecer cada uno de los poros de mi piel. Con un beso hace aflorar las mariposas en mi estómago y que el corazón me de un vuelco. Tú que te despides con besos y abrazos, pero que tardas casi una hora en conseguir macharte. Él que me hace todas esas cosquillas a traición para escuchar mi risa y verme sonreír. Es uno de los pocos que estará ahí cuando necesite ayuda, me apoya y siempre me dice que puedo hacerlo. Por todo esto y más te amo y aunque no haya personas perfectas tú lo eres para mí. 
Pero por favor no te vayas nunca de mi vida porque si me faltas siento que mi vida se derrumba, que no puedo seguir adelante con ella. 

lunes, 6 de febrero de 2012

Helado sentimiento.

Inevitablemente llega el frío envolviendo con su lúgubre abrazo hasta el más pequeño de los detalles.
Brillante escarcha mañanera rociada por la verdosa vegetación, taciturna niebla bailando en el ambiente matinal, viandantes que cabalgan a paso ligero con gruesas capas de ropa, tímidos rayos del amanecer asoman por los rincones jugando a ser encontrados. Dulce silbar de frágiles gorriones llegan a mis oídos desde las frondosas copas de los árboles; nubes casi invisibles danzan al son del compás en el viento cortante.
Rostros adormecidos, ojos que se niegan a despertar, ropa fría entrando en contacto con la piel aún caliente de las sábanas. Humeantes desayunos preparados sobre la mesa del comedor. Pequeñas sonrisas en labios rosados. Detalles que pueden pasar desapercibidos, pero si te fijas en ellos puedes sonreír un poco.
El gélido invierno está aquí dispuesto a dar lo mejor de él durante su estación. El reloj marca las seis en punto, no sé cuanto tiempo llevo en este banco sentada observando; intentando olvidar mis recuerdos, la mía no ha sido una vida fácil. Me aferro con uñas y dientes a la esperanza de un futuro mejor a sabiendas que la voz de mi cabeza me grita que no vendrá, que no valgo nada; sintiéndome un cero a la izquierda.
Así la frialdad primero congela mi cuerpo, más tarde cala mis huesos, cristalizándolos; prohibiéndoles el movimiento para finalmente helar mi interior dejándome fría como una estatua de mármol, convirtiendo a mi corazón en un trozo de nieve incapaz de sentir nada... Experimentando ser de hielo, afligida por la tristeza es entonces cuando clavas la mirada en el horizonte buscando una razón para seguir...

jueves, 19 de enero de 2012

Amor al cuadrado. Una pequeña historia de amor trágico.

Todo era perfecto, nuestros corazones estaban unidos, fusionados... podríamos decir que lo nuestro era un amor al cuadrado. 
No sé como surgió, fue creciendo poco a poco, las mariposas revoloteaban en mi estómago. 
Mis mejillas estaban continuamente sonrosadas y mi mente perdida en un mundo lleno de recuerdos y sensaciones.
Conocí al chico perfectamente imperfecto, aunque sé que siempre se suele decir lo mismo, pero tenía el presentimiento que lo nuestro era especial. Sin embargo tarde o temprano ocurre algo que deshace la relación, algo que la va carcomiendo desde lo más profundo. Produce grietas en los pilares y en los cimientos, que ni toda la fuerza del mundo puede detener.
No, no pneséis que fue la distancia o que todo se apagó, tampoco nos engañamos. Simplemente la fusión que compartíamos empezó a desquebrajarse. Toda esa pasión que sentimos dio paso a un hielo invernal y como fin nuestro amor al cuadrado acabó como un amor solitario.

domingo, 1 de enero de 2012

Last breath.

Pude ver en cada lágrima que derramaba como su alma se desquebrajaba. Llegué a sentir parte de su dolor, pero jamás llegaría a compartir aquel sufrimiento que atenazaba su corazón roto. Sus ojos apagados eran un mar de tristeza. Todo su mundo en un segundo se vio turbado por la pena, no hallaba las fuerzas para volver a levantarse y allí quedó ahogada por su propia pesadumbre, buscando encontrar su último aliento.

Memories.

Caprichosos recuerdos que vuelven a mi memoria. Pensamientos fugaces más hirientes que un golpe asestado en el punto perfecto, vienen y van a su antojo; sin control. Y yo incapaz de hacer nada recibo cada golpe con todas mis fuerzas, aguantando todo lo que puedo sin moverme ni un solo centímetro, sin embargo mi energía se agota y no sé cuanto tiempo podré seguir en pie.